Fundadora del espacio Calma Yoga Valencia, sumergida desde niña en la filosofía y mundo del yoga, hija y hermana de profesoras de Sivananda Yoga, disciplina y manera de entender la vida que empapa mi Ser de una manera indivisible. La primera vez que acudí a una clase de yoga tenia 10 años y desde ahí me ha acompañado siempre, unas temporadas con más fuerza que otras, unas como alumna, otras como facilitadora, otras como practicante.
La energía y la impronta del cuidado al otro, tanto a nivel físico como psicológico, ha estado siempre presente en mi. Me licencié en Psicología, cursé un master de psicología del deporte y he trabajado en la UCV durante 8 años impartiendo clases de Psicología y trabajando con deportistas a nivel personal, colaborando a maximizar su potencial dentro y fuera de su deporte. Siempre me interesó la terapia manual, el trabajo desde el “con-tacto”, por lo que estudié masaje, reflexología, reflexología infantil, osteopatía (visceral y craneosacral), reiki, masaje metamórfico, drenaje linfático, shiatsu, aromaterapia, creciendo como persona en cada curso, incorporando a mi vida grandes maestros y amigos e integrando las dos facetas en mis sesiones, aprendiendo y creciendo con cada una de las personas que se acercaba a mi consulta. Me apasiona la relación entre mente, emociones y cuerpo y actualmente sigo formándome en ello, creciendo personalmente y dando herramientas de escucha, crecimiento y aceptación de uno mismo a otros.
Empecé a practicar en el 2008. Mi práctica, me gusta pensar, corresponde al relato típico del yogui de ciudad contemporáneo: de la parte más física (comencé a practicar en un gimnasio donde había una clase de body pump mientras hacíamos savasana) me he ido moviendo hacia dentro - dentro de yoga, dentro de mí. Durante estos años me he dedicado a explorar asana en varias modalidades y estilos - yin yoga, Dharma, Hatha Raja, Vinyasa, y Ashtanga; gracias a una sucesión de grandes maestros y maestras. También he estudiado las escrituras, sobre todo la Bhagavad Gita y los Yoga Sutras de Patanjali. La complejidad del yoga y el amor y devoción que le tengo a esta práctica, me han impulsado a realizar estudios en Terapia Ayurvédica, a profundizar en el camino de la Meditación Vedanta, y a pasar temporadas de retiro espiritual en ashrams en India. Actualmente, comparto clases de diversos estilos de yoga en Valencia, y estoy a cargo de una Formación para Profesores de Yoga en Barcelona (ciudad donde viví durante 15 años y que albergó el desarrollo de mi práctica) donde asesoro a otros profesionales del yoga a pulir sus técnicas de transmitir conocimiento.
Mi camino en el yoga comenzó en 2011, cuando tenía 23 años y estaba en el último año de la universidad, estudiando Economía. En ese momento, fue una recomendación de mi madre, que siempre insistió en la importancia del yoga como apoyo emocional y mental. Sin embargo, bastó mi primera clase para sentir que algo en mí reconocía profundamente esta práctica. Desde entonces, el yoga ha sido una presencia constante y transformadora en mi vida.
Me formé en el Yoga Samkhya Institut, en Lisboa, en un recorrido de más de 6500 horas a lo largo de seis años, profundizando en un enfoque de yoga clásico, basado en una práctica consciente y en una comprensión holística del Ser. Realicé también formaciones específicas en yoga para niños y yoga para embarazadas, y completé una formación de actualización de yoga (300h) con el Círculo Buddhi, asociación de yoga (2024/2025).
Actualmente continúo en un proceso constante de estudio y crecimiento, cursando sánscrito con el centro de estudios védicos Ātma Vidyā, y terapias manuales de Ayurveda a través del Instituto Ayurveda, en España.
Mis clases son una invitación a reducir el ritmo, escuchar y habitar el cuerpo con presencia. A través de las técnicas del yoga y de su filosofía, busco crear un espacio donde la práctica sea al mismo tiempo fuerte, relajante, meditativa y consciente, ayudando a cada persona a encontrar equilibrio, claridad y serenidad.
Aunque siempre he sido amante del deporte y practiqué estilos como Hatha y Vinyasa, fue en 2017, tras mudarme a Santiago de Chile, cuando comencé a profundizar en mi camino del yoga. Viví en Chile durante siete años y fue allí donde conocí el estilo de yoga que me enamoró: Ashtanga Vinyasa Yoga, disciplina que continúo practicando desde ese momento.
En la misma escuela donde practicaba, me formé como profesora de yoga (2022–2023) y comencé a impartir clases de Ashtanga Mysore entre 2023 y 2024. También he tomado distintos cursos: meditación budista, talleres posturales y de anatomía y un diplomado en alimentación y masaje ayurvédico, incorporando herramientas de autocuidado diarios.
Mi enseñanza en Ashtanga Mysore se basa en el cuidado y respeto del cuerpo, utilizando props como bloques, cinturones, sillas... para asegurar una buena alineación y acompañando a cada estudiante con ajustes suaves y precisos.
¡Espero que nos veamos en clase! 🙂